Cada segundo cuenta. Nosotros lo medimos.
El tiempo es lo que decide la carrera, y nosotros lo medimos. No solo para nuestros clientes: también puertas adentro. El que mide, mejora.
FotoLa pared «Cada segundo cuenta»Cada palabra escrita en estas paredes tiene un porqué. Este es el recorrido, en el mismo orden en que lo caminamos.
Una carrera se gana por velocidad, pero el piloto es solo una pequeña parte. Quien hace posible la victoria es todo el equipo que está detrás.
Aquí el piloto es nuestro cliente: él es el héroe, no nosotros. Pero ningún piloto gana sin una gran escudería. Esos somos nosotros: alta tecnología, velocidad y, sobre todo, trabajo en equipo.
Somos un grupo de empresas. No importa: todos somos una sola escudería.
FotoEl uniforme de escudería / el equipo completoCaminamos la oficina así. Lee cada parada como si estuvieras de pie frente a la pared.
El tiempo es lo que decide la carrera, y nosotros lo medimos. No solo para nuestros clientes: también puertas adentro. El que mide, mejora.
FotoLa pared «Cada segundo cuenta»En este piso construimos el futuro del trabajo. No solo el nuestro: el de cada cliente, con herramientas tecnológicas que potencian el talento humano.
FotoLa pared «El futuro del trabajo se construye aquí»Es nuestro recurso más valioso, y lo usamos con intención. Cuando trabajamos, le damos con todo.
Y cuando es momento de break —el Xbox, la familia, las vacaciones— ese tiempo también es tuyo. No todo es trabajo; pero venir a desperdiciar el tiempo, eso no.
FotoLa pared «El tiempo es tuyo» o la zona de breakHacemos brillar al cliente, y al hacerlo brillamos como equipo. Aunque seamos distintas razones sociales, aquí dentro somos una sola escudería: un equipo más grande.
FotoLa sección «Escudería Veritian»Hacer las cosas simples. Un software tan rápido y fácil de usar que casi no necesite manual. Menos cosas que estorban significa más cosas que se ejecutan.
FotoLa pared «Menos fricción, más ejecución»No son adornos. Cada palabra del coworking es algo que ponemos en práctica todos los días.
Se gana con el talento de cada persona del equipo. Sin él, no hay carrera.
No basta correr: hay que correr con un plan para ganar.
El que no mide, no mejora. Los datos nos dicen dónde estamos.
El código que programamos, sí. Pero también el nuestro: cómo somos.
La información de nuestros clientes es sagrada. La cuidamos y la administramos bien.
Como en boxes, ninguno gana solo. Todos al mismo tiempo, hacia el mismo lado.
El tiempo no es ilimitado. Siempre podemos hacer más dinero, nunca más tiempo. Por eso somos ágiles.
FotoEl muro de palabras del coworking (foto amplia)«Boxes» viene de box, caja en inglés. En la Fórmula 1 son los espacios donde el auto entra a toda velocidad y el equipo entero cae sobre él: cambia llantas, lo afina, lo regresa a la pista… en segundos.
Eso somos. Aquí cada quien trabaja en equipo sobre un proyecto y lo hace rápido. Si los boxes son lentos, se pierde la carrera. Y como en la pista, no hay un solo box: trabajamos en muchos frentes a la vez —Twin Dolphin, Kaelia, lo que venga— cada cuadrilla en su box, todos en la misma carrera.
FotoEl letrero «Boxes» en la puertaNacimos como un reloj checador. Ya no lo somos. Hoy ofrecemos a nuestros clientes inteligencia laboral para que potencien su talento humano.
FotoLa pared «Del checador a la inteligencia laboral»Aquí nacen las ideas. No en una oficina en particular: en las reuniones que tendremos en este espacio nacerán los grandes proyectos que vamos a construir.
FotoEl letrero «Arranque»No automatizamos relaciones: automatizamos los procesos de nuestros clientes. Y automatizar no es solo programar; es entender el proceso a fondo —A, B y C— hasta que fluye sin tener que pensarlo.
FotoEl mensaje «Automatizamos procesos, potenciamos personas»Aquí estoy yo. El muro de boxes es donde se leen los datos y se decide la estrategia de la carrera. No siempre en la operación, pero siempre revisando que todo funcione y acompañando al equipo en cada vuelta.
FotoLa oficina «Muro de Boxes»Reacciones reales de quienes caminaron la oficina por primera vez.
Ahora todo tiene más estructura, se siente más serio. Vamos a trabajar en una empresa imponente.
Lo que más me gustó son las ideas detrás de cada espacio. Que todo tenga un porqué hace que entiendas la visión con solo ver las paredes.
Tenía dudas con lo de «boxes», no sabía a qué se refería. Con la explicación quedó clarísimo. Me gusta que todo tenga un trasfondo.
La zona de boxes se siente como un espacio para enfocarte por completo y ser una máquina productiva. Practico taekwondo y es la misma mentalidad: cuando crees que ya no puedes, todavía puedes dar más.
A la Fórmula 1 le dicen «el gran circo» porque mueven todo de un país a otro. Me recordó nuestra mudanza: podemos estar donde sea y seguir siendo un gran equipo.
Entendí que el piloto es el cliente. Si no lo capacitamos bien, perdemos la carrera. Nuestro trabajo es convertirlo en campeón.
Otras compañías pueden ser más rápidas. La inteligencia artificial puede ser más veloz. Pero con mentalidad de agilidad, avanzamos. Cada segundo cuenta —y nosotros lo medimos.